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En el comienzo Dios creó el canon. Biblia Berolinensis.

Este libro aborda una reflexión sobre la metafilosofía, es decir, realiza una reflexión sobre el papel de la Filosofía en la sociedad actual.

Comentario del libro: En el comienzo Dios creó el canon. Biblia Berolinensis. Autor: Eduardo Rabossi. Editorial: Gedisa.  Año: 2009. Reseña realizada por Joaquín Vidal López.

Idea general del libro

Tendemos a pensar que la Filosofía es una disciplina con miles de años de antigüedad. Sin embargo, no todos los autores coinciden con esta idea.
La hipótesis de partida de Eduardo Rabossi es que la Filosofía (es decir, lo que entendemos, practicamos y valoramos como Filosofía) es una disciplina joven que cuanta con unos 200 años de edad.
Para Rabossi, la larga vida que atribuimos a la Filosofía es un relato histórico elaborado. La Filosofía como disciplina es anómala

Algunas ideas sobre estas hipótesis

A principios del siglo XIX se creó en Alemania la universidad moderna. La primera ciudad en la que se implató este modelo fue Berlín.
Progresivamente se fue extendiendo este modelo por todo el mundo. Se estableció una especialidad académica llamada Filosofía: currículo, facultades, departamentos, y titulados autorizados para su práctica. Así surgió la Filosofía institucionalizada.
En la actualidad la facultades, institutos, departamentos, escuelas, etc. son las que monopolizan el saber filosófico, la enseñanza y la práctica de la Filosofía.
De modo algo crítico, Rabossi considera que las Facultades de Filosofía se definen como “las encargadas del ejercicio de la razón y la búsqueda de la verdad”.

La Filosofía institucionalizada

En la Universidad así creada seguía la división medieval en 4 facultades: Teología, Derecho y Medicina (facultades mayores) y elevó de menor a mayor a la Facultad de Artes (que pasó a llamarse “Facultad de Filosofía”).
Esta Facultad de Filosofía tenía dos departamentos: Ciencia Histórica (que incluía: Historia, Geografía, Filología, Humanidades y Ciencia Natural) y Ciencias Racionales Puras (que incluía las disciplinas de: Matemáticas y Filosofía, y Metafísica).
La Filosofía buscaba conocer desinteresadamente y de manera sistemática, verdades ciertas, universales y necesarias.

A estos conocimientos se les llamaba indistintamente Ciencia o Filosofía.
Con el tiempo, la Filosofía se dividió en: empírica (basada en la experiencia) y pura (basada en la lógica y la metafísica).
Al cabo de unas décadas, el saber científico produjo unos avances espectaculares y en palabras de Ferrater Mora (1959): “Los cultivadores de las ciencias particulares comenzaron a proclamar la independencia de estas ciencias respecto de la Filosofía”.
De manera paralela, “los filósofos fueron conscientes de que estaban en un recinto en proceso de desintegración”.
A partir de la década de 1830-1840 la Ciencia y la Filosofía se separan.
Las construcciones abstractas de los filósofos idealistas que habían propiciado la aparición de la Filosofía institucionalizada “sonaban a meras fantasías” y los filósofos materialistas empezaron a ocupar este lugar.
Sin embargo, con el cambio de modelo filosófico el Canon permaneció y se estableció en la profesión de manera definitiva.

¿Qué es el canon?

Todas las disciplinas tienen ciertas normas compartidas entre todos sus seguidores, y cuando algunos filósofos cuestionan estos métodos no hacen más que reconocer su vigencia presente.

Canon 1

Se considera que la Filosofía tiene un dominio propio, distinto y excluyente de los dominios propios de otras disciplinas, y hace uso de un conjunto de términos técnicos formales, distintos y excluyentes de la terminología de las otras áreas del saber.
Sin embargo, Rabossi opina que aunque se supone que la Filosofía tiene un dominio propio, no se especifica qué dominios tienen esta característica. Cada autor aporta muchas ideas, pero ninguna está mínimamente consensuada.

Canon 2

Los problemas que preocupan a los filósofos afloran en distintos ámbitos: sentido común, la vida, el lenguaje, las ciencias, la religión, la cultura, etc. Pero todos ellos confluyen en los grandes problemas filosóficos que son perennes.
Rabossi considera que un problema es siempre algo concreto que necesita una solución, pero el problema esta en que los problemas perennes no satisfacen esa condición.

Canon 3

Para encarar sus problemas, la Filosofía cuenta con métodos propios y apela a métodos argumentativos específicos. Las verdades así obtenidas son necesarias y poseen validez universal. El diálogo racional es el método característico de la Filosofía.
Rabossi objeta que los métodos propuestos para conseguir este objetivo son muy variados (adaptación de métodos científicos, método dialéctico, el fenomenológico, el análisis filosófico del lenguaje, etc.). La lista es larga y variada.

Canon 4

Existen distinciones de carácter polar que la Filosofía debe respetar: real-aparente, analítico-sintético, a priori-a posteriori, necesario-contingente, absoluto-relativo, etc.
Sin embargo, en muchas ocasiones, al usar estas distinciones estamos cayendo en explicaciones circulares.

Canon 5

La reflexión filosófica tiene como meta producir fundamentaciones y justificaciones racionales con peso normativo. El horizonte de la razón filosofante es muy amplio y su vocación legislativa es indelegable.
En opinión de Rabossi, se supone que el resto de disciplinas plantean problemas últimos que desde esas disciplinas no tienen respuesta. Se supone que quienes filosofan pueden suplir estas carencias. Todo ello implica la atribución de un privilegio cognoscitivo o de una función legislativa superior —> El filósofo como legislador de la razón (Kant). El problema es la gran cantidad de soluciones divergentes que los filósofos proponen para cada problema.

Canon 6

La Filosofía debe salvaguardar valores ontológicos, cognoscitivos y éticos fundamentales: objetividad, verdad, universalidad, certeza, bien y justicia.
Rabossi considera que soluciones de compromiso, de contingencia, etc., provocan reacciones en contra de los filósofos en cadena. La existencia de opiniones encontradas dentro del seno de la Filosofía debería ayudar a relativizar algunas de estas cuestiones.

Canon 7

El cumplimiento de los preceptos anteriores garantizan la autonomía disciplinal de la Filosofía. La Filosofía no requiere ni admite préstamos de otras áreas.
Por ello, en opinión de Rabossi se considera que es válido filosofar sin el aporte de otros saberes, o que una teoría filosófica no puede ser refutada por los resultados de una disciplina científica. Sin embargo, las disciplinas científicas ponen límites a las sandeces que el uso libre de la razón puede llegar a formular.

Canon 8

El saber filosófico es distinto del científico. La única relación legítima de la Filosofía con la Ciencia es vertical: a la Filosofía le corresponde dar una fundamentación o justificación racional de la ciencia en general, o de las disciplinas, teorías o conceptos científicos particulares.
Para Rabossi, este planteamiento tiene un fuerte componente normativo. Sin embargo, las pautas en oferta son diferentes, y que la Ciencia se desarrolle con éxito sin prestar atención a las respuestas esclarecedoras de los filósofos no perturba en lo más mínimo a quienes elaboran estas normas o recomendaciones.

Canon 9

Quienes filosofan debe cumplir con seriedad y rigor el papel que les toca desempeñar como agentes o funcionarios de la razón, árbitros de la verdad, guardianes de valores básicos. Son poseedores de aptitudes cognoscitivas excepcionales que les permiten tener una visión privilegiada del mundo y de la vida.
El autor considera que esta visión casi divina del filósofo se da de bruces con la realidad al contemplar las discrepancias irresolubles y verdades incompatibles entre sí que algunos filósofos proponen.

Canon 10

La Filosofía tiene una relación especial con su pasado. En las disciplinas corrientes su práctica no requiere de manera esencial el conocimiento de su historia. Sin embargo, en Filosofía el pasado es parte integral de ella.

En general, en opinión del autor, en Filosofía la rumia del pasado por el pasado mismo, la consiguiente desconexión con el presente, la identificación del historiar con el filosofar generan escenarios evasivos de fácil ocupación. Se produce, en opinion de Rabossi, un giro histórico que consiste en una masiva sustitución de la práctica de filosofar por la práctica de historiarla.

La Filosofía en el mundo

Pese a su juventud como disciplina relativamente independiente, la Filosofía como disciplina se ha extendido por todo el mundo.
Hay un conjunto de póleis o centros de poder que se autoasignan la tarea de proveer de contenidos al resto de países: identificar doctrinas valiosas, definir áreas de especialización, fijar los criterios de calidad, etc.
Estos centros de poder ocupan ámbitos geográficos precisos: Alemania, EEUU, Gran Bretaña y Francia.
Cada uno de estos centros manejan enclaves geográficos y dominios propios.Hay préstamos entre cada bloque, pero en general, las confrontaciones, los desdenes y la ignorancia mutua son mucho mayores que en otras disciplinas.
Por esta falta de interés mutuo, las discusiones frontales no son frecuentes, más bien se produce una especie de “diálogo entre sordos” entre ellas.

¿Y qué pasa con los filósofos periféricos?

Para Rabossi, el filósofo periférico niega la existencia de padres filosóficos genéticos. Considera que son indignos de su reconocimiento. No los toma en cuenta.
No son de la talla de Kant, Comte o Russell. Al hacer esto borra el marco de referencia al que pertenece.
Por el contrario, elige el país que le resulta más atractivo y favorece una versión canónica de las que están en boga.
Esto no altera en nada la vida filosófica de las póleis, ni la de los pensadores “adoptados”.
La falta de correspondencia no afecta al filósofo periférico, le basta con pertenecer al mundo filosófico que admira.
De esta manera, se transforma en un importador crónico de Filosofía.

Esto solo es dañino cuando: a) Se transforma en un patrón recurrente, b) Cuando la ideología no concuerda con los intereses o prácticas locales y c) Cuando se utiliza como sustituto de la producción propia.
Por ello los filósofos periféricos se suelen dedicar a la abogacía o a la explicación de ideas filosóficas foráneas.
En este entorno, se vuelve difícil desarrollar las ideas propias.

¿Cuáles son las posibles soluciones?

Rabossi propone desde la perspectiva de la metafilosofía: a) Vivir los problemas filosóficos con autenticidad, b) Incentivar al máximo el intercambio entre filósofos locales, c) Producir líneas estables de trabajo que generen tradiciones propias, d) Transformar las discusiones sobre el mérito de la póleis, desde la autonomía y e) Hacer explícitas las razones que tenemos para adoptar ciudadanías domésticas y particulares.

Conclusiones críticas

La idea de una disciplina capaz de elaborar conocimiento por si sola es lisa y llanamente ridícula.
Practicar la Filosofía como una inspiración exploratoria puede resultar útil (Nozick).
La comprensión de la realidad ubicaría lo actual en una “red de posibilidades, mostrando las conexiones que tendría con otras cosas o procesos no actuales” (Nozick).
Las teorías filosóficas importantes que poseen interés son lecturas de mundos posibles que son accesibles desde aquí, es decir, lecturas posibles del mundo actual (Nozick).

En suma, para Rabossi:

La Filosofía no es una disciplina.
El filósofo no es un descubridor de verdades.
Las teorías filosóficas no transmiten el conocimiento.
La misión de la Filosofía es desplegar lecturas posibles del mundo actual para comprender cómo las cosas se relacionan entre sí.

El lector interesado puede leer otra reseña de este libro aquí.

Publicado en Metafilosofía, Reseñas de libros

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