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La meditación en el Budismo

En la actualidad prácticamente nadie duda de los beneficios para la salud corporal, mental y espiritual de la meditación. Sin embargo, esta técnica no es exclusiva del Budismo.

Es también reconocida por la ciencia, aunque a menudo llamada mindfulness para desligarla de ningún tipo de connotación histórica o cultural. Así mismo, la meditación forma parte de la práctica diaria de otras tradiciones orientales, como el Yoga, el Tantra o el Hinduísmo. Y también es propia de tradiciones culturales o religiosas de corte más occidental.

Sirva como ejemplo, esta entrada de Blog sobre la meditación realizada por la página web infovaticana.com, en la que se recomienda esta práctica para los que somos católicos.

La meditación se trata, por tanto, de una práctica ampliamente reconocida y utilizada. En esta entrada nos vamos a centrar en cómo se entiende esta práctica en el Budismo, y qué tipos de estados de absorción cognitiva durante la meditación se pueden conseguir. En una entrada de Blog anterior explicamos qué otras vías se pueden utilizar para conseguir aplacar el deseo o anhelo, y de esta manera reducir el sufrimiento.

Antes de empezar a explicar estos estados es conveniente hacer una aclaración. Si nunca se ha practicado meditación, es probable que no se observe al principio ninguna de estas sensaciones. Es necesario ser constante, perseverar en la práctica. Con el tiempo se empezarán a notar los primeros cambios. Estos cambios son los que se explican a continuación.

1. Primer nivel de absorción cognitiva durante la meditación (Pathamajjhana)

El practicante de la meditación se encuentra bastante distanciado de la sensualidad y de los estados insanos.

La sensación de éxtasis y de felicidad nacen del desapego (desarraigo, distanciamiento de nuestros deseos).

En esta primera fase aparece una manera de pensar discursiva y verbal.

2. Segundo nivel de absorción cognitiva durante la meditación (Dutiyajjhana)

La mente se encuentra tranquila y relajada. El éxtasis, la felicidad nacen de la concentración en la propia consciencia.

El practicante se libera del pensar discursivo y verbal.

3. Tercer nivel de absorción cognitiva durante la meditación (Tatiyajjhana)

El éxtasis se desvanece, pero la persona se mantiene ecuánime, atenta, consciente, contemplativa y físicamente sensible al placer.

Este estado es descrito por algunos practicantes avanzados como un estado en el que se tiene una “morada placentera”.

4. Cuarto nivel de absorción cognitiva (Cututthajjhana)

Se siente un abandono del placer y del dolor. Desaparece el estrés. Se entra y se mantiene un estado de ecuanimidad y de contemplación donde ya no hay placer ni dolor.

Recomendaciones finales para quienes no han realizado nunca de manera asidua meditación

Cuando se hace meditación no hay que buscar nada, no hay que hacer ningún esfuerzo. Solamente ponerse a meditar de manera relajada, serena, tranquila, y esperar que estas sensaciones surjan por sí mismas.

Con la meditación sucede algo parecido que con el sueño. Si hacemos un esfuerzo para conseguir dormirnos sucede justo lo contrario: no nos podemos dormir.

Como he comentado, nadie duda de que la meditación constante, moderada y practicada de manera regular proporciona beneficios a la persona que la practica. Sin embargo, es frecuente que las personas con cierto nivel de ansiedad inicial, y que deciden practicar meditación para mejorar su estado, experimenten la principio justo lo contrario.

Si tenemos un nivel de estrés o ansiedad antes de hacer meditación, es posible que nos hagamos más conscientes de ello al empezar a meditar. No es que la meditación nos esté perjudicando. Lo que sucede es que nos estamos haciendo más conscientes en ese momento de nuestra situación actual. Por eso, es frecuente encontrar nuevos practicantes que en las primeras sesiones experimentan un incremento de la incomodidad, taquicardias, dolor de cabeza o incluso un ligero mareo.

¿Qué hacer en estos casos?

Si el nivel de ansiedad es elevado, es mejor acudir en primer lugar a un profesional de la salud mental. Si no es demasiado alto, lo mejor es empezar a hacer meditación de manera gradual. Disfrutando de la experiencia. Sin esperar nada al principio. Con el tiempo se irán produciendo los cambios.

La meditación es como unas gotas de tinta azul que poco a poco van cayendo en una piscina. Las primeras gotas no provocan ningún cambio. Pero con el paso del tiempo y la práctica continuada, el agua se va volviendo más y más azul, hasta que los efectos son muy evidentes.

Si quieres practicar meditación, mi consejo es que vayas a algún centro especializado cerca de tu domicilio. Puede ser un centro ligado a alguna tradición religiosa (cristiana, budista, taoísta o de la religión con la que te sientas más identificado). También hay centros desvinculados de ningún tipo de tradición cultural o religiosa que aplican las mismas prácticas (por ejemplo, en las clases mindfulness).

Si quieres probar por tu cuenta, solamente tienes que sentarte y empezar a meditar. Si deseas un libro que recomienda prácticas basadas en el Hinduismo y el Budismo, te recomiendo el libro de Vicente Merlo que lleva por título “Meditar”. Lo puedes encontrar aquí.

Publicado en Budismo, Pensamiento Oriental

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